Mesa de volante para soporte de instrumentos. El tablero iba colocado sobre un tornillo de elevación que se manejaba con un volante situado debajo del tablero y que había que ajustar a la altura de cada paciente.
Estaban hechas de fundición para que no se desequilibraran con los movimientos y el peso de los aparatos. La aparición de las mesas eléctricas fue una auténtica bendición porque en una consulta de ambulatorio con 60 o más pacientes acababa uno con los hombros dislocados, teniendo en cuenta que nadie se preocupaba de engrasar el tornillo.