Espejo de Esquiascopia de Ulloa Óptico plegable con uno de los espejos roto. La esquiascopia es una técnica de graduación objetiva que utilizábamos los oftalmólogos de rutina en las consultas. Requería un espejo fenestrado y una fuente de luz, generalmente una lámpara de Siegrist. Los expertos lo hacían sin dilatar la pupila, aunque la dilatación facilitaba la exploración y en los niños era imprescindible. Para neutralizar las sombras retinianas se utilizaban unas reglas con lentes positivas o negativas de 1 a 10 dioptrias o una montura de pruebas. El modelo más utilizado en España era el de Ulloa Óptico que tenía dos espejos, uno plano y otro convexo, con un mecanismo que permitía el giro de uno a otro y un mango plegable. El plano se utilizaba para la esquiascopia y el convexo para la exploración del fondo de ojo con la ayuda de una lupa de 20 dioptrías, lo que proporcionaba una imagen invertida de la retina. Aunque venía con su estuche, normalmente se llevaba en el bolsillo de la bata y no era raro que se rompiera como el que figura en la foto