Microscopio marca I. Rosembaum. Lo compró mi padre en 1947 en una subasta del Monte de Piedad para montar su primer laboratorio de análisis clínicos. Tiene una óptica extraordinaria, con tres objetivos de revólver, uno de ellos de inmersión en aceite. Necesita una fuente de luz externa que se transmite a la óptica a través del espejo inferior.
No me resisto a incluir un retrato al óleo de mi padre, pintado por su tío Fernando Martínez, donde aparece el microscopio en primer plano.